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Dime cómo ha sido la primavera y adivinemos cómo será la vendimia

Castilla y León ha vivido la primavera más cálida registrada desde 1900, según la Agencia Estatal de Meteorología. Se registró una anomalía térmica de 2ºC por encima de lo que suele ser habitual en esa época del año, con episodios de calor especialmente intensos: muchos días se alcanzaron temperaturas superiores a los 25-30ºC en todas las provincias de Castilla y León. El calor ha venido acompañado por una preocupante escasez de lluvias de aproximadamente el 17%, destacando marzo y mayo como meses especialmente secos. El noroeste y zonas del sur de la región han sido calificadas como secas o muy secas, justo la zona de acción del proyecto Minorsens. En la región Norte de Portugal la situación ha sido muy parecida, una primavera claramente más cálida de lo normal y más seca, lloviendo menos de la mitad de lo habitual en varias zonas. 

El calor ha provocado una brotación y una floración muy adelantada, lo que nos hace esperar que todo el calendario vitícola se adelante, vendimia incluida. Este mes de junio estamos viviendo ya olas de calor y es altamente probable que nos acompañen lo que resta de verano (como ha ocurrido los últimos años) lo cual estresa a la planta y puede incluso provocar que los racimos sean más pequeños y menos pesados de lo habitual. 

 

¿Qué podemos esperar entonces de la vendimia 2026? 

Es previsible esperar que la campaña permita identificar qué variedades son más resilientes, es decir, aquellas que, aun con una vendimia adelantada y unas condiciones de elevada temperatura y escasez de precipitaciones, sean capaces de proporcionar uvas con madurez equilibrada y vinos con menor riesgo de exceso de alcohol y pérdida de acidez.

Esto nos daría un mensaje muy potente: la recuperación de variedades minoritarias no es únicamente una estrategia de conservación del patrimonio vitícola, sino que puede constituir una herramienta de adaptación de la viticultura de Castilla y León al cambio climático.

Para acabar, otro aspecto importante a señalar es un notable descenso de la incidencia de enfermedades fúngicas, como puedan ser el oídio o el mildiu, lo que revierte en la salud del viñedo y, por lo tanto, en las vendimias que nos aguarden los próximos años.

Cuajado de la variedad Rufete Serrano Blanco en junio de 2026.

 

Minorsens en la comunidad científica

Minorsens nace de una sólida vocación investigadora y de un enfoque multidisciplinar que integra áreas del conocimiento como la sensórica, la viticultura, la enología y las ciencias analíticas, entre otras, siempre con el objetivo de desarrollar soluciones innovadoras aplicadas al sector vitivinícola. 

Desde el equipo Minorsens estamos publicando muchos de los resultados para poder así compartirlos con la comunidad científica y aumentar el conocimiento global de algunas de las áreas anteriormente citadas. Recientemente se ha publicado el artículo “Potencial enológico de las variedades de uva tinta autóctonas españolas como estrategia para afrontar el cambio climático” en la reputada revista Horticulturae (https://doi.org/10.3390/horticulturae12030330). En el trabajo se evalúan diferentes variables agronómicas en campo durante cuatro años de nueve variedades Minorsens y se estudia su potencial enológico en dos añadas posteriores. Los resultados avalan la utilidad de las variedades minoritarias para potenciar la resiliencia vitivinícola frente a un clima cada vez más cambiante.  

Artículo sobre el potencial enológico de las variedades Minorsens publicado recientemente en Horticulturae.

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